Una página web en Málaga cuesta, en precios de mercado reales, entre 600 € una landing de una sola página y 25.000 € un e-commerce con integraciones. La horquilla es tan amplia porque bajo la etiqueta «página web» caben proyectos que no se parecen en nada. Abajo tienes los tramos desglosados, qué entra en cada uno, cuánto cuesta mantenerla después y en qué te tienes que fijar cuando alguien te pasa un presupuesto sospechosamente barato.

Precios por tipo de proyecto: la tabla sin adornos

Estos rangos corresponden a estudios y agencias que trabajan en la provincia de Málaga con desarrollo profesional, no a plataformas de plantillas ni a marketplaces de freelance internacional. Un mismo proyecto se mueve dentro de su tramo según el número de páginas, la cantidad de contenido que haya que producir y el nivel de personalización del diseño.

Tipo de proyectoRango habitualPlazo típicoPara quién tiene sentido
Landing de una página600 – 1.500 €1 – 2 semanasCampañas, lanzamientos, profesionales que solo necesitan captar contactos
Web corporativa WordPress (5-10 páginas)1.500 – 3.500 €3 – 5 semanasPymes, despachos, clínicas, talleres, empresas de servicios
Web a medida con SEO local3.500 – 7.000 €5 – 8 semanasNegocios que compiten por búsquedas del tipo «servicio + Málaga»
Tienda online estándar4.000 – 9.000 €6 – 10 semanasCatálogos de hasta unos cientos de referencias, pagos y envíos estándar
E-commerce con integraciones9.000 – 25.000 €3 – 6 mesesSincronización con ERP, multi-idioma, tarifas por cliente, logística conectada
Rediseño de web existente1.200 – 4.000 €3 – 6 semanasWebs que funcionan pero se han quedado viejas o no convierten
Rangos orientativos de mercado en Málaga. El precio final depende del alcance acordado, no del número de páginas.

Fíjate en una cosa: los saltos entre tramos no vienen del diseño. Vienen de la complejidad funcional. Pasar de cinco páginas a diez encarece poco. Meter un sistema de reservas con disponibilidad real, un área de cliente o una sincronización de stock cambia el proyecto de categoría.

Qué incluye cada tramo (y qué no)

Hasta 1.500 €: presencia mínima

Una página, un mensaje, un formulario. Se trabaja sobre una plantilla adaptada a tu marca, con textos que normalmente aportas tú. Es una compra razonable si necesitas un sitio al que dirigir tráfico de anuncios o de redes y no aspiras a posicionar. Lo que no incluye: estrategia de contenidos, arquitectura pensada para SEO ni integraciones.

De 1.500 a 3.500 €: la web corporativa que aguanta

Aquí está el grueso de las pymes malagueñas. Diseño adaptado a la identidad de la empresa, estructura de cinco a diez páginas, blog, formularios conectados a tu correo o a un CRM, aviso legal y política de cookies en regla, y una configuración de rendimiento decente. En este tramo ya deberías recibir formación para editar tú los contenidos. Si el presupuesto no menciona la entrega de accesos de administrador, pregunta por qué. Es exactamente lo que cubrimos en nuestro servicio de diseño web en Málaga.

De 3.500 a 7.000 €: a medida y pensada para captar

Cambia el enfoque. No se parte de una plantilla sino de un mapa de las búsquedas que hace tu cliente y de un embudo. Suele incluir producción de textos, fotografía o vídeo, páginas de servicio independientes por línea de negocio, landings locales por barrio o municipio, medición de conversiones y una revisión técnica seria. Cuando el proyecto se apoya en WordPress y buscas competir en la provincia, es el escenario de un desarrollo WordPress en Málaga.

Tienda online: por qué se dispara

Una tienda no es una web con carrito. Es un sistema con estados: stock, pedidos, devoluciones, impuestos, portes por zona, pasarela, facturas. Cada regla de negocio que no venga de serie hay que programarla y probarla. Y luego está la parte que casi nadie presupuesta: subir el catálogo con fichas decentes. Si tienes 800 referencias con variantes, eso son semanas de trabajo, no una tarde.

El coste que aparece después: mantenimiento y hosting

El presupuesto de construcción es un pago. La web tiene además un coste recurrente que conviene conocer antes de firmar, porque es donde se llevan los disgustos quienes compraron barato.

ConceptoCoste anual orientativoComentario
Dominio .com o .es12 – 25 €/añoDebe estar a nombre de tu empresa, no de la agencia
Hosting compartido60 – 250 €/añoSuficiente para webs corporativas con tráfico moderado
VPS administradodesde 39 €/mesNecesario cuando hay tienda, picos de campaña o mucho tráfico
Mantenimiento y actualizaciones50 – 250 €/mesNúcleo, plugins, copias, seguridad, pequeños cambios
Certificado SSL0 €Let’s Encrypt es gratuito; desconfía si te lo cobran aparte
Costes recurrentes habituales de una web profesional.

El mantenimiento no es una cuota de fidelización. Una instalación de WordPress sin actualizar durante un año es un objetivo fácil, y las inyecciones de spam en webs abandonadas son el pan de cada día. Si el ahorro te tienta, al menos ten claro quién hace las copias y dónde se guardan. Sobre cuándo el hosting compartido deja de dar la talla lo desarrollamos en cuándo tu web necesita un VPS.

Señales de alarma en un presupuesto barato

Que algo sea económico no lo convierte en mala compra. El problema es otro: hay presupuestos baratos porque el alcance es pequeño y hay presupuestos baratos porque el alcance está escondido. Estas son las señales que en la práctica acaban costando dinero:

  • Precio cerrado sin haberte preguntado nada. Nadie puede presupuestar tu web sin saber qué vendes, a quién y con qué procesos internos.
  • Una sola línea en el presupuesto. «Diseño y desarrollo web: 990 €». Sin desglose no hay forma de comparar ni de reclamar.
  • El dominio o el hosting se contratan a nombre de la agencia. El día que quieras cambiar de proveedor descubrirás lo caro que sale.
  • No se mencionan los accesos. Si no te entregan usuario administrador de WordPress y acceso al panel de hosting, no eres dueño de tu web.
  • Una demo importada tal cual. Se reconoce enseguida: imágenes de stock del tema, textos genéricos y una velocidad de carga lamentable.
  • Ni una palabra sobre rendimiento o medición. Sin Core Web Vitals, sin analítica y sin seguimiento de conversiones no sabrás nunca si la web funciona.
  • Textos «incluidos» sin coste. Redactar el contenido de una web es de lo más laborioso del proyecto. Si sale gratis, suele ser IA sin revisar.
  • Pago del 100 % por adelantado o, al revés, sin ningún anticipo y con plazos que nadie se compromete a cumplir por escrito.

Añade una más, la más frecuente en Málaga: la web que se entrega, se paga y nadie vuelve a tocar. A los dieciocho meses tiene el núcleo desactualizado, plugins abandonados y un formulario que dejó de enviar correos hace ocho meses sin que nadie se enterara.

Cómo comparar dos presupuestos que parecen iguales

Pide que los tres o cuatro presupuestos que manejes respondan a las mismas preguntas. Si uno se niega a concretar, ya tienes información:

  1. ¿Cuántas páginas únicas entran y cuántas rondas de revisión de diseño?
  2. ¿Quién redacta los textos y quién aporta las imágenes?
  3. ¿Sobre qué se construye: tema comercial, tema propio, editor de bloques nativo?
  4. ¿Qué se entrega el día del lanzamiento: accesos, manual, formación, copia de seguridad?
  5. ¿Qué pasa con el posicionamiento? ¿Se migran las URLs antiguas con redirecciones 301?
  6. ¿Cuál es el coste mensual después y qué incluye exactamente?
  7. ¿Quién responde si la web se cae un sábado?

La pregunta de las redirecciones parece técnica y es la que más dinero salva. Rehacer una web sin mapear las URLs antiguas es la forma más rápida de perder de golpe el tráfico orgánico que te costó años conseguir.

Entonces, ¿cuánto deberías gastarte tú?

Una regla práctica que funciona bien con pymes: la web debería costar aproximadamente lo que factures con ella en tres o cuatro meses. Si eres un despacho que cierra servicios de 2.000 €, una web de 3.000 € se paga con dos clientes. Si vendes producto de ticket bajo, el cálculo cambia y probablemente te interese empezar por algo contenido y reinvertir cuando el canal demuestre que funciona.

Y una advertencia sobre el otro extremo. Gastarte 8.000 € en una web preciosa que tarda seis segundos en cargar en un móvil con 4G es tirar el dinero igual que gastarte 500 €. El rendimiento no es un extra estético: si te interesa el detalle técnico, lo explicamos en cómo mejorar el rendimiento de tu WordPress.

¿Quieres un presupuesto con el alcance por escrito?

En LaudeMMedia llevamos más de 25 años haciendo webs y hemos entregado más de 590 proyectos, buena parte de ellos para pymes de Andalucía. Te pasamos el desglose por partidas, los plazos y el coste recurrente antes de que decidas nada. Escríbenos desde la página de diseño web en Málaga o llámanos al +34 910 059 091.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una página web sencilla en Málaga?

Una web corporativa de cinco a diez páginas sobre WordPress se mueve entre 1.500 y 3.500 € en el mercado malagueño. Ese precio debería incluir diseño adaptado a tu marca, formularios operativos, textos legales, configuración básica de rendimiento y la entrega de los accesos de administrador. Por debajo de 1.000 € casi siempre hablamos de una plantilla poco adaptada.

¿Es mejor una plantilla o un diseño a medida?

Depende de a qué compitas. Si solo necesitas presencia y credibilidad, una plantilla bien adaptada resuelve y ahorra semanas. Si tu objetivo es posicionar por búsquedas locales y convertir visitas en presupuestos, el diseño a medida rinde más porque la estructura se construye a partir de lo que busca tu cliente, no de lo que trae el tema.

¿Qué costes tiene una web después de publicarla?

Dominio (12-25 € al año), alojamiento (desde 60 € al año en compartido o desde 39 € al mes en VPS administrado) y mantenimiento, que suele ir de 50 a 250 € mensuales según el tamaño. El SSL es gratuito con Let’s Encrypt. Prescindir del mantenimiento sale barato hasta el día en que la web se infecta o deja de enviar formularios.

¿Cuánto se tarda en tener la web publicada?

Una landing sale en una o dos semanas. Una web corporativa, entre tres y cinco. Una tienda online rara vez baja de seis semanas y suele estirarse a diez. El plazo depende menos de la agencia que de la velocidad con la que el cliente entrega textos, fotos e información de producto: ahí es donde se atascan la mayoría de los proyectos.

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